Folio del día 4421

Boletín

Aviso sobre cinco palabras alemanas que a usted le faltan

Heimweh, Fernweh, Weltschmerz, Sehnsucht, Waldeinsamkeit. Lo que traduce el internet está mal, y el idioma que le dijeron que era duro resulta ser el del romanticismo.

Este boletín continúa el anterior sobre el idioma y se emite con interés propio: si usted aprende cinco palabras, esta cocina queda explicada y esta oficina se ahorra tres párrafos. El alemán no es duro. Es exacto, que es otra cosa, y a veces es lo contrario.

Considerando primero. Heimweh, y la palabra que hubo que inventar para traducirla.

Heim es hogar. Weh es dolor. Junto: el dolor de estar lejos de casa. Una palabra, dos piezas, cero explicación adicional.

En 1688, en Basilea, un estudiante de medicina llamado Johannes Hofer escribió una tesis sobre esa aflicción, que él veía en los soldados suizos contratados en el extranjero. Necesitaba un término culto y no lo había, así que armó uno con dos raíces griegas: nostos, el regreso a casa, y algos, dolor. Nostalgia.

Conviene detenerse aquí. La palabra nostalgia, que hoy existe en español, en inglés, en francés y en italiano, se fabricó en 1688 para poder decir en griego lo que el alemán ya decía con dos sílabas. La traducción es más joven que el original, y le costó más letras.

Se aclara de paso que nostalgia y Heimweh ya no son lo mismo. Nostalgia se fue a otro lado: hoy es añoranza de un tiempo. Heimweh sigue siendo de un lugar.

Considerando segundo. Fernweh, que no es wanderlust.

Fern es lejos. Misma construcción, sentido opuesto: el dolor de no estar lejos. La nostalgia de un lugar donde usted no ha estado nunca. Se le atribuye al príncipe Hermann von Pückler-Muskau, paisajista y viajero del siglo XIX, que sufría lo contrario de lo que sufrían los soldados suizos.

El inglés tomó de aquí una palabra y se llevó la equivocada. Wanderlust es alemán, sí, pero significa las ganas de caminar, de andar por el campo. En alemán suena a club de excursionistas con calcetines de lana. Lo que el mundo llama wanderlust, el alemán lo llama Fernweh, y no es alegre: la terminación weh es la misma del dolor. Es una palabra que duele.

Pintura romántica de un hombre de espaldas, sobre una roca, mirando un mar de niebla entre montañas.
Caspar David Friedrich, el caminante sobre el mar de niebla, hacia 1818. Sí, esa pintura. Está en todas las portadas y en todas las camisetas porque acertó: el señor no está viendo el paisaje, está viendo lo que le falta. Pintura: Caspar David Friedrich, dominio público, Wikimedia Commons.

Considerando tercero. Weltschmerz, que no es depresión.

Welt es mundo. Otra vez Schmerz, dolor. La acuñó el escritor Jean Paul a principios del siglo XIX, y no significa estar triste.

Significa la diferencia entre el mundo como es y el mundo como debería ser, medida en el estómago de quien la nota. No es un diagnóstico, es una resta. El que la siente no está enfermo: está poniendo atención.

Traducirlo como world-weariness o como hastío pierde el punto entero. El hastío es cansancio del mundo. El Weltschmerz es desacuerdo con el mundo, y viene con la energía suficiente para quejarse por escrito. Este boletín, por ejemplo.

Considerando cuarto. Sehnsucht, la flor azul, y el idioma que le dijeron que era duro.

El movimiento se llama Romanticismo y una de sus dos capitales fue Alemania. Novalis puso en 1802 una flor azul en una novela, símbolo de un anhelo que no se puede satisfacer, y doscientos años después la flor sigue ahí. Ludwig Tieck armó Waldeinsamkeit, la soledad del bosque, para nombrar una sensación que hasta entonces no tenía nombre. Schubert le puso música a Goethe, a Heine y a Wilhelm Müller y dejó seiscientas canciones.

Pintura de dos hombres de espaldas, apoyados en una roca en un bosque oscuro, mirando la luna entre las ramas.
Dos señores mirando la luna, Friedrich, hacia 1820. Nadie habla. Es la pintura de una palabra: Sehnsucht, el anhelo de algo que no se puede nombrar. Pintura: Caspar David Friedrich, dominio público, Wikimedia Commons.

Aquí está el punto que nadie dice en los videos de idiomas: esas palabras existen porque el alemán arma palabras como esta cocina arma platillos, uniendo piezas enteras. Sehnen más Sucht, anhelo más adicción. Wald más Einsamkeit. No hay que pedirle permiso a nadie. Si la sensación existe y no tiene nombre, se le construye uno esa misma tarde.

Un idioma que puede inventar el nombre de un sentimiento en una tarde es muchas cosas antes que agresivo.

Y la última de las cinco, la que esta oficina prefiere: Zweisamkeit. Existe Einsamkeit, soledad, de ein, uno. Alguien cambió el uno por el dos y quedó la palabra para la soledad de dos personas juntas, que es la mejor clase de soledad que hay. En español eso son dos renglones. En alemán son once letras.

Considerando quinto. Los diccionarios y una advertencia.

Jacob y Wilhelm Grimm, los mismos de los cuentos, empezaron en 1838 un diccionario de todo el idioma. El primer tomo salió en 1854. Jacob murió en 1863 trabajando en la palabra Frucht, fruto. La obra se terminó en 1961, ciento veintitrés años después de empezada, en treinta y dos tomos.

Portada del primer tomo del Diccionario alemán de los hermanos Grimm, impresa en 1854 en Leipzig.
Tomo primero, 1854. Empezado por dos hermanos, terminado ciento veintitrés años después por gente que no había nacido cuando se firmó el contrato. La palabra alemana para eso también existe. Imagen: S. Hirzel, Leipzig, dominio público, Wikimedia Commons.

La advertencia es sobre los falsos amigos, y en esta cocina importa uno en particular.

Gift.
En inglés es regalo. En alemán es veneno. La misma palabra, un desayuno distinto. Se recomienda no aceptar un Gift de nadie.
bekommen.
No es convertirse, es recibir. Un mesero en Alemania oye a los turistas ingleses pedir que los conviertan en un filete, todos los días.
Rat.
No es rata. Es consejo. Y por el ensordecimiento final suena igual que Rad, rueda, que ya se explicó en otro boletín.

Considerando sexto. El español no viene con las manos vacías.

Sería fácil dejar esto como una lista de lo que le falta al español. No procede. El intercambio está más parejo de lo que parece.

Sobremesa no existe en alemán. Hay que decir: el rato que uno se queda sentado a la mesa después de comer, hablando. Once palabras para lo que usted resuelve en cuatro sílabas, y encima ellos hacen la cosa sin tener el nombre.

Estrenar tampoco existe. En alemán hay que decir que uno usa algo por primera vez, y se pierde entero el gusto que la palabra lleva adentro.

Empalagar tampoco. Hay que explicar que algo es tan dulce que después de dos cucharadas ya no se puede seguir. En una cocina alemana esa palabra haría falta a diario, y sobre todo en diciembre.

Conclusión provisional: ningún idioma va ganando. Los dos tienen huecos y los dos los tapan con las palabras del otro cuando se dejan.

Considerando séptimo. Esta cocina.

Esta cocina es Heimweh con estufa. No hay una explicación mejor y no se va a inventar otra. Alguien tenía dolor de un lugar que está a nueve mil kilómetros y, en vez de comprar un boleto, prendió el fuego en San Blas.

De ahí que valga la pena aprenderse las palabras que vienen con la carta. Abendbrot, literalmente pan de la noche, que es la cena alemana entera: pan, mantequilla de la buena y algo encima, sin cocinar nada, y ya se aclaró cuál mantequilla. Feierabend, la hora del día en que el trabajo se terminó, que en alemán es un sustantivo y por lo tanto es un derecho. Kummerspeck, la grasa de la tristeza, el peso que uno sube comiendo por pena, y a la que los Käsespätzle, hoy Artículo 12, contribuyen con gusto y sin culpa.

Y Fernweh, que es lo que se sirve aquí. El Labskaus, hoy Artículo 11, es un plato del mar del Norte servido a doscientos metros del Pacífico. Eso es la palabra puesta en un plato.

Por lo tanto, se resuelve.

  1. I.Nostalgia es una traducción de Heimweh, fabricada en 1688 porque no existía nada mejor. El original es más viejo y más corto.
  2. II.Wanderlust no es Fernweh. Wanderlust son ganas de caminar. Fernweh duele, y lo dice en la terminación.
  3. III.Weltschmerz no es depresión. Es la resta entre el mundo que hay y el que debería haber.
  4. IV.Un idioma que construye el nombre de un sentimiento en una tarde no es un idioma duro. Se le llamó duro por el volumen de quien lo hablaba en el noticiero.
  5. V.El español gana en sobremesa, en estrenar y en empalagar. Queda registrado sin discusión.
  6. VI.Esta cocina es Heimweh con estufa. Se entrega a domicilio en San Blas.

Dado en San Blas, Nayarit, el 8 de septiembre de 2026. Cocina alemana a domicilio. Artículo 18.

Fuentes. Heimweh, Wikipedia en alemán. Nostalgia, Wikipedia en inglés: Johannes Hofer, Basilea, 1688. Fernweh, Wikipedia en alemán: la atribución a Pückler-Muskau. Weltschmerz, Wikipedia en inglés: Jean Paul. Sehnsucht, Wikipedia en alemán. Waldeinsamkeit, Wikipedia en alemán: Tieck. Die blaue Blume, Wikipedia en alemán: Novalis, 1802. Deutsches Wörterbuch, Wikipedia en alemán: 1838, 1854, 1961, treinta y dos tomos. Wanderlust, Wikipedia en inglés.